Depresión y salud cardiovascular

Mejorar los síntomas de depresión puede reducir el riesgo de importantes problemas cardiovasculares

Los cambios en los síntomas de depresión pueden provocar alteraciones fisiológicas inmediatas en el cuerpo.

Un estudio realizado por investigadores del Intermountain Heart Institute Center en Salt Lake City, Estados Unidos, encontró que el tratamiento eficaz de la depresión puede reducir la probabilidad de tener un accidente cerebrovascular, insuficiencia cardiaca, un ataque al corazón o la muerte de un paciente.

De hecho, el tratamiento efectivo para la depresión puede reducir los riesgos cardiacos de un paciente al mismo nivel que aquellos que nunca tuvieron depresión a corto plazo, según el trabajo. “Nuestro estudio muestra que un tratamiento rápido y eficaz de la depresión parece mejorar el riesgo de mala salud del corazón”, dice Heidi May, epidemióloga cardiovascular del Intermountain Heart Institute Center.

“Con la ayuda de investigaciones anteriores, sabemos que la depresión afecta a los riesgos cardiovasculares a largo plazo, pero saber que el alivio de los síntomas de la depresión reduce el riesgo de enfermedades del corazón de una persona en el corto plazo también puede ayudar a los proveedores de atención y los pacientes a comprometerse más plenamente con el tratamiento de los síntomas de la depresión”, dice.

“La conclusión más importante de nuestro estudio es: si la depresión no se trata, el riesgo de complicaciones cardiovasculares aumenta significativamente”, añade esta investigadora, que ha presentado el trabajo en la ACC.16, la 65th Annual Scientific Session & Expo del American College of Cardiology, celebrada en Chicago, Estados Unidos.

Los investigadores no han entendido por completo si un encuentro a corto plazo con la depresión afecta al riesgo cardiovascular de una persona para siempre o cómo los cambios en los síntomas de la depresión con el tiempo influyen en el riesgo cardiovascular. May y su equipo encontraron respuestas a estas preguntas mediante el análisis de los datos recogidos en el registro de depresión de Intermountain Healthcare, una base de datos de más de 100.000 pacientes.

“Hay poca información públicamente disponible acerca de esta cuestión -dice May–. Pero ahora, con la ayuda del registro de depresión de Intermountain, tenemos la capacidad de empezar a responder algunas de estas preguntas difíciles”. El equipo de investigación recopiló información de 7.550 pacientes que completaron al menos dos cuestionarios de depresión en el transcurso de entre uno a dos años.

Los pacientes fueron clasificados en base a los resultados de su encuesta como no haber estado deprimido nunca, ya no estar deprimido, seguir deprimido o convertirse en una persona con depresión. Tras la finalización de la última encuesta de cada participante, se siguió a los pacientes para ver si tenían problemas cardiovasculares importantes, como un accidente cerebrovascular, insuficiencia cardiaca, infarto de miocardio o muerte.

El 4,6% de los pacientes que ya no estaban deprimidos tenían una situación similar de complicaciones cardiovasculares mayores que quienes no habían tenido ningún tipo de depresión en absoluto (4,8%). Sin embargo, los que se mantuvieron deprimidos y los que desarrollaron depresión durante el estudio habían registrado un incremento de incidentes de los principales problemas cardiovasculares, con cifras de 6 y 6,4%, respectivamente.

El tratamiento para la depresión resultó en una disminución del riesgo cardiovascular que era similar al de alguien que no había tenido depresión. May cree que la investigación indica que el tratamiento efectivo para la depresión disminuye el riesgo de tener problemas cardiovasculares en el corto plazo, pero cree que se necesitan más estudios para identificar exactamente qué debe incluir el tratamiento.

“Lo que hemos hecho hasta ahora es simplemente observar los datos que se han recogido previamente -explica–. Con el fin de profundizar más, tenemos que hacer un ensayo clínico completo para evaluar plenamente lo que hemos observado”.

Debido a la compleja naturaleza de la depresión, es difícil decir si la depresión conduce a los factores de riesgo asociados con problemas cardiovasculares, como presión arterial alta, niveles altos de colesterol, diabetes o falta de ejercicio, o si sucede a la inversa.

Los resultados del estudio indican que los cambios en los síntomas de depresión también pueden provocar alteraciones fisiológicas inmediatas en el cuerpo, que a su vez causan grandes problemas cardiovasculares en el corto plazo, pero se necesitan más investigaciones para responder aún más estas cuestiones.

(Fuente: Univadis)

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