Prevenir el síndrome metabólico

Legumbres, carne blanca y huevos previenen el síndrome metabólico

El síndrome metabólico se define como un conglomerado de factores de riesgo: obesidad abdominal, hipertensión arterial, niveles bajos de colesterol HDL en sangre, niveles altos de triglicéridos y concentraciones elevadas de glucosa en sangre.

Un estudio plantea que personas con alto riesgo cardiovascular sustituyan el consumo de carne roja y procesada por estos otros alimentos, igualmente ricos en proteínas. Se calcula que aproximadamente una cuarta parte de los adultos en países desarrollados presentan esta condición. Así, se ha demostrado que las personas con síndrome metabólico presentan dos veces más riesgo de morir por un ataque al corazón o una embolia cerebral (accidente cerebrovascular) que los que no lo presentan.

Las carnes rojas tienen un alto valor nutricional para el organismo, por su aporte de proteínas, hierro y vitamina B12 en particular. Pero pese a su alto valor nutritivo, diferentes estudios han relacionado recientemente el consumo excesivo de carne roja con enfermedades como la diabetes tipo 2, la enfermedad cardiovascular y el cáncer. Sin embargo, aún hay poca evidencia científica que respalde su asociación con el riesgo de padecer síndrome metabólico.

En 2010, un estudio liderado por investigadores de la Unidad de Nutrición de la Universidad Rovira i Virgili mostró que las personas de Reus que participaron en el estudio de prevención con dieta mediterránea (PREDIMED), y que respondían a un mayor consumo de carne roja y carne roja procesada, tenían un mayor riesgo de sufrir síndrome metabólico tras un año de seguimiento.

Ahora, investigadores del Centro de Investigación Biomédica en Red, Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBERobn), pertenecientes a diferentes universidades, hospitales y centros de investigación de España, han ido más allá y han evaluado esta asociación en el marco del estudio PREDIMED. Además, también han valorado el efecto de sustituir una ración de carne roja y carne roja procesada por otros alimentos ricos en proteínas sobre la aparición de este síndrome.

El trabajo, publicado en Clinical Nutrition, ha sido liderado por Nerea Becerra-Tomás, Nancy Babio y Jordi Salas-Salvadó, director de la Unidad de Nutrición Humana de la Universidad Rovira i Virgili y el Instituto de Investigación Sanitaria Pere i Virgili, instituciones a las que pertenecen también las dos investigadoras.

Carne roja y síndrome metabólico

Los resultados muestran que los participantes con un consumo elevado de carne, especialmente carne roja y carne roja procesada, presentaban respectivamente un 27 y un 37% más de riesgo de padecer síndrome metabólico, en comparación con aquellos con un consumo más bajo.

No obstante, los participantes con un consumo más elevado de carne blanca tenían hasta un 17% menor riesgo. La publicación también concluye que el hecho de sustituir una ración de carne roja y carne roja procesada por una ración de un alimento alternativo rico en proteínas como la carne blanca, pescado, legumbres y huevos se asocia a un menor riesgo de padecer síndrome metabólico.

Este dato refuerza la importancia de seguir una alimentación variada incluyendo alimentos alternativos y más próximos a la dieta mediterránea. Es decir, el consumo de carnes rojas y procesadas con una frecuencia de hasta una a dos raciones a la semana está recomendado y no se asocia a más riesgo de síndrome metabólico.

Pero su consumo diario desplazaría la inclusión de otros alimentos ricos en nutrientes esenciales como el pescado, las legumbres y la carne blanca que, como se ha observado, protege del desarrollo de este síndrome, subrayan los investigadores.

Se analizaron los datos de 1.868 participantes de entre 55 y 80 años sin síndrome metabólico al inicio del estudio, pero con un alto riesgo cardiovascular. Los resultados refuerzan la hipótesis que la carne roja y sus procesados promueven el desarrollo de síndrome metabólico si se consumen en exceso. Se han sugerido diferentes mecanismos para explicar la existencia de esta asociación, especialmente para las carnes procesadas, ya que estas son ricas en sal, hierro y nitritos/nitratos. Sin embargo, los investigadores afirman que son necesarios más estudios clínicos para poder afirmar con rotundidad esta asociación.

Fuente: Jano

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