IBP (Inhibidores de la Bomba de Protones) I

Los fármacos contra la acidez alteran el intestino (Omeprazol, lansoprazol, pantoprazol, rabeprazol, esomeprazol)

Los antiácidos reducen la variedad de bacterias intestinales, lo que puede ocasionar trastornos médicos.

En el año 2014 se prescribieron en EE.UU. más de 170 millones de unos antiácidos conocidos como inhibidores de la bomba de protones (IBP) para tratar cuadros gástricos como la dispepsia, la úlcera péptica o el reflujo gastroesofágico. Son uno de los diez medicamentos más recetados del país. Además, está permitida su venta sin receta médica. Las encuestas indican que se abusa de estos medicamentos, en cuyo caso pueden resultar más perjudiciales que beneficiosos. Los IBP alteran el microbioma intestinal, lo que aumenta el riesgo de algunas infecciones intestinales, según dos estudios recientes. Ello viene a respaldar las ya crecientes pruebas acerca de los efectos adversos de estos fármacos.

Para esclarecer este punto, investigadores de la Universidad de Groninga y del Centro Médico Universitario de Maastricht, así como del Instituto Broad de la Universidad Harvard y del Instituto de Tecnología de Massachusetts, secuenciaron el ADN bacteriano de las heces de 1815 personas para describir su microbioma intestinal. Al comparar los perfiles de los sujetos que sí tomaban IBP frente a los que no, demostraron que los primeros presentaban una menor diversidad bacteriana intestinal.

El equipo, que publicó sus hallazgos en la revista Gut, describió que esas diferencias parecían asociarse al consumo del fármaco y no a la enfermedad subyacente, ya que los cambios en el microbioma intestinal existían aun cuando los sujetos tomaran IBP en ausencia de patología gastrointestinal. (Los IBP se administran a los pacientes de unidades de cuidados intensivos para prevenir las úlceras por estrés, entre otros usos.)

Investigadores del Colegio King de Londres y de las universidades Cornell y de Columbia corroboraron estos resultados en un estudio similar, así como en un pequeño ensayo en el que analizaron el microbioma intestinal antes y después del uso de IBP durante un período de cuatro a ocho semanas.

Los IBP reducen la diversidad bacteriana al alterar la acidez intestinal. Como consecuencia, se produce un cambio en el microambiente que favorece el crecimiento de unas cepas microbianas frente a otras, un desequilibrio que puede dar lugar a una infección, según Rinse Weersma, gastroenterólogo de la Universidad de Groninga. Esa alteración en el microbioma ofrece la oportunidad de desarrollarse a bacterias comoSalmonella o Clostridium difficile.

El microbioma humano también influye en la capacidad de absorción intestinal de calcio y otros minerales y vitaminas. Ello podría explicar por qué las personas que toman IBP tienen un mayor riesgo de sufrir determinadas fracturas o de padecer carencias nutricionales. No se sabe aún cuán preocupados deben estar los consumidores crónicos de estos fármacos. Según Joel Heidelbaugh, médico de cabecera de la Universidad de Michigan que estudia el tema, debería haber un mayor seguimiento médico de estos pacientes. Hay miles de personas que consumen IBP sin existir un motivo médico para ello.

Fuente: Investigación y Ciencia

 

 

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