¿Cómo se adapta el cerebro a la mentira?

Cada vez que mentimos nos volvemos menos sensibles a las emociones negativas asociadas a mentir.

En Las aventuras de Pinocho, de Carlo Collodi, la nariz del personaje crece cuando dice una mentira. Si en vez de madera el muñeco fuera de carne y huesos y se prestara a un escaneo cerebral, podríamos observar cómo la señal producida por la amígdala al mentir se iría desvaneciendo, a medida que le fuera creciendo la nariz. Seguir leyendo